Parte medular de la magia


El hecho teatral conjuga presente y pasado, lo humano y lo sagrado. En lo personal siempre tengo la misma sensación cuando ingreso a un teatro o a un templo: misterio que invade, silencio que aturde y una especie de ebullición del espíritu.


En el 2016, en la Muestra Nacional, el Teatro Polivalente fue testigo de uno de los instantes más especiales en mi trayectoria. Una tormenta había inundado San Luis Potosí como hacía años no ocurría. Con un golpe seco, el cielo dejó a oscuras la ciudad tras un rayo que paralizó la función de Teatro Bárbaro.


Lo especial (traumático en ese instante) llegó casi de inmediato. Coincidía que, en ese preciso instante, yo estaba haciendo mi intervención en escena (Yo tenía un Ricardo hasta que un Ricardo lo mató). La obra es un deambular continuo entre textos bio-dramáticos del actor y textos del clásico de Shakespeare.


Yo estaba rodeado de espectadores que habíamos invitado al centro para brindar con sotol mientras avanzaba la escena: era un momento cargado de la efusiva energía de los espectadores que participaban muy entusiastas.


Pero lo especial del oscuro ocasionado por Tláloc fue que, justo cuando me tocó lanzar el primer texto de transición a Shakespeare con el grito: “Mi hermano Clarense ¿¡muerto!?”, un fuerte estruendo del cielo (como en cámara lenta) me hizo levantar la vista para ver cómo cada luz de la sala se fue extinguiendo hasta apagar la luz especial que tenía sobre mí. Misterio, silencio, ebullición…, y luego ocurrió de nuevo la magia: de una en una, se fueron encendiendo las luces de los celulares de los espectadores que iluminaron poco a poco la escena y permitieron que continuara y terminara mi intervención. El resto de la obra transcurría a oscuras, no por las condiciones de ese momento, sino porque así era el montaje original del director.


En lo personal siempre tengo la misma sensación cuando ingreso a un teatro o a un templo: es quizás porque en ambos lugares la magia de lo divino habita y cohabita con los seres que ingresan dispuestos del corazón y que quizás, sin saberlo, los mueve alguna razón del alma, ya sea para vivir en estos lugares el hecho milagroso y/o mejorar la salud o el bienestar del espíritu. Bajo esta premisa, creo que los hacedores de teatro poseen una parte humana y otra divina que extienden en consecuencia a los espectadores.


Quienes hacen posible que el teatro ocurra, son parte medular de la magia, del hecho y del encuentro de lo humano con lo divino, como el Polivalente. Larga vida al Teatro Polivalente y a su maravilloso equipo. Felicidades a César Tapia y su gran equipo de colaboradores.


Rogelio Quintana

Teatro Bárbaro


Teatro Polivalente: Feliz cumpleaños.

De las mejores experiencias que me ha tocado vivir en el ámbito artístico; por las plazas y los reconocimientos que aprecié en el sitio del lobby, sé que en ese lugar han quedado plasmadas muchas historias. El Polivalente tiene un ambiente tan cálido que te hace sentir especial y hace que conectes más rápido con las cosas que están pasando enfrente de ti. Es un lugar que inspira y motiva a los actores a seguir haciendo teatro. Es increíble el ambiente que este lugar provoca entre actor y espectador. El equipo de colaboradores fue muy bueno con nosotros, fueron muy empáticos entendiendo hasta el más mínimo detalle. El escenario es grande, y a la vez muy práctico. Sin duda alguna después de estos momentos que estamos pasando me encantaría regresar.


Armando Seañez. Arrullos para Benjamín. Primer Festival Kuitolil.


Fue una grata sorpresa al llegar y conocer el lugar. Un complejo cultural con un gran significado, el de su transformación, lo que antes fue y lo que ahora es, empiezas a tomar fotos y enviarlas a familiares y amigos para compartirles (para presumirles), el lugar en que te encuentras.

Cuando ves las dimensiones, el acondicionamiento, la funcionalidad y la modernidad de las instalaciones, comprendes la importancia que se le brinda a la cultura; y desde luego es una emoción saber que tienes la oportunidad de disfrutar el escenario, aunque por otro lado también sientes la exigencia de estar a la altura, esperemos que así haya sido.

Fue una gran experiencia que siempre recordaré con gusto, por supuesto agradecido con las personas que nos recibieron y que nos estuvieron apoyando y atendiendo.

Gracias por ser, por estar.

Felicidades y a seguir creciendo.


Jorge Alejandro (13 años) – Arrullos para Benjamín – Primer Festival Kuitólil


Tengo en mi memoria una emoción muy especial del Teatro Polivalente. Al conocerlo estaba ansiosa por actuar en ese lugar enorme y diferente. Una experiencia en el escenario que era completamente nueva e imponente a la vez. Las personas del teatro se portaron muy amables conmigo y con mis compañeros, fueron amigables. Me ayudaron a no sentirme tan nerviosa. Le agradezco a todas esas personas que me apoyaron y las felicito por su aniversario.


Natalia Corral (12 años) – Arrullos para Benjamín – Primer Festival Kuitólil


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