Un escenario que da tanta emoción como nervios


Supongo que todos tienen un jardín favorito. Tal vez por su ubicación, vegetación o estructura.


El mío tiene una leyenda; por las noches puedes escuchar el susurro de personas que fueron colgadas en sus árboles. (Olvidé decir que mi jardín favorito creció entre las paredes de una antigua penitenciaría). Tiene enormes árboles; frondosos Pirules que dan tanta sombra como tranquilidad. Tiene una atmósfera y un espacio inmejorable. Pero lo mejor de todo es que tiene un Teatro.


Un Teatro hermoso, cuya arquitectura enamora.

Con grandes pasillos y corredores. Con un escenario que da tanta emoción como nervios.

Con un diseño técnico que puedes hacer todo lo que se te ocurra espacial, sonora y lumínicamente.


Ahí hemos tenido ensayos, deliberaciones, funciones, desmontajes, festivales, cumpleaños, maratones y hasta siestas. Y lo más portentoso del jardín que tiene un teatro es la gente que lo habita. Un equipo humano que siempre encuentra soluciones, la mayoría de las veces a problemas que alguien más generó. Que trabajan todo el tiempo en complicidad con los creativos y, sobre todo, para el público. Que inexplicablemente siempre son generosos a pesar de no dormir, no comer y no descansar.


Feliz primer lustro al Teatro Polivalente, a todos sus árboles y habitantes.

Feliz aniversario a mi querido jardín.


David Jiménez Sánchez

Director escénico

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