Una casa donde muchos crecemos


Los gatos generalmente son huraños y territoriales, no duermen ni visitan cualquier lugar. De hecho, solo sacarán raíces en esos lugares donde el cariño, el cuidado y la diversión son cada vez mayores, como el Teatro Polivalente.


No decimos que nuestra compañía sea huraña… quizá territorial sí, pero eso no es lo importante para este texto; lo que queremos destacar es la confianza que nos ha dado durante varios años el Teatro Polivalente, un lugar donde hemos podido como literalmente dice el primer párrafo: dormir.


Estamos de acuerdo que no se duerme en cualquier lado y mucho menos en los teatros, pero entre los camerinos del Polivalente se respira un aroma de casa que da la posibilidad ―después de una gran jornada de trabajo― respirar y descansar los ojos unos minutos…, un aroma de hogar que es necesario en el teatro potosino.


Creemos que no todo debe ser capitalizado al trabajo; que no todo debe buscar resultados exactos cuantificables; que no todo debe ser solo accionar; creemos que en el teatro también se debe descansar, abrazar, divertirse y amar. En el Poli esto sucede, y además con grandes resultados en la escena.


Consideramos que hablar del gran trabajo que realizan como agentes, organizadores y técnicos es un pleonasmo para todo aquel que ha visitado la sala, pues en verdad como espectadores y como compañía lo hemos vivido: Para todos es lindo recordar la sonrisas de atención a público, las luces exactas en escenario y la gran disposición ante las compañías de teatro, por lo mismo reiteramos que es un pleonasmo hablar de su buen trabajo, pues estamos seguros que de eso nadie duda; así que decidimos escribir sobre este aroma a hogar, una casa donde muchos crecemos, aprendemos y vivimos.


Nos abrieron las puertas cuando éramos jóvenes y batallábamos con la realización de carpetas, nos aconsejaron cómo mejorar nuestras fichas técnicas y volvimos en otro momento a aprender sobre la maquinaria del espacio y sobre la gestión y administración de recursos económicos. Seguido de eso comenzamos a confiar los unos a los otros, comenzamos a platicar nuestros proyectos, nuestras poéticas, nuestras políticas, sobre nuestra familia de Gatos y de Polivalentes. Comenzamos a ser libres en conjunto, tanto que fue muy fácil empezar a colaborar, expandiendo el teatro fuera de su espacio físico y moviéndonos a los patios del CEART, o a espacios digitales (porque en verdad en el Poli aceptan ideas bellamente extrañas) y volvimos, una y otra vez… Ahora pasamos a entregar una invitación, a pedir un consejo, a planear y a seguir haciendo teatro con una buena gestión, con un gran acompañamiento técnico y con mucho olor a hogar.


En este aniversario no queríamos quedarnos atrás en la felicitación y aprovechar para agradecer por hacer un espacio de cuidado, amor, pasión, disciplina y de buenos resultados. Gracias por dejarnos sentirnos como en casa, para descansar los ojos alguna vez, para aprender de ustedes muchas más. Gracias por abrazar a tantos gatos.


¡Muchos años más para el Polivalente!


Max Quintero & Samm Valerio

Dirección artística El Gato de Schrödinger


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